Mostrando entradas con la etiqueta magia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta magia. Mostrar todas las entradas

31 de enero de 2017

1

Me gusta la gente que tiene el coraje
para salvar lo extraordinario,
los que de su último intento
hacen un acto de magia
Me gusta la gente que aunque no parezca,
llevan la galaxia dentro,
y cuando te miran, no te queda duda,
porque de verdad aman
Me gusta la gente que ante las flechas,
ponen el pecho,
los que con sólo escuchar el Canon,
se les eriza el alma
esos que conocen el camino
de regreso a casa
o esos otros que esperan sentados
aunque el miedo les quite la calma
Me gusta la gente que tiene el coraje
para salvar lo extraordinario 

24 de septiembre de 2010

Cuando seamos grandes..

Bonito poema que hay que tener en cuenta, no sólo para los niños, sino para los adultos ya que aún hay tiempo de cambiar para ser genuinos...


Cuando seamos grandes…
no nos olvidemos que para las noches
 se hicieron los cuentos,
 los reyes magos y los duendes buenos;
que sólo hace falta cuando llega el sueño
tener bien a mano la voz de un abuelo.

No nos olvidemos que en una vereda
cabe un mundo entero, de risas y ruedas,
que no hay mar tan nuestro como el de la acequia,
que con dos pedales de una bicicleta
lo que queda lejos siempre queda cerca.

No nos olvidemos de las maravillas
que guardan adentro las cosas sencillas,
 los viejos cajones, la flor, la semilla.
La vida es un viaje y es cuestión de vida
sentarnos al lado de la ventanilla.

Cuando seamos grandes va a ser muy bonito
tener como amigos a los animalitos
y gritarles cosas y entender sus gritos,
 y explicar los vuelos por el infinito...
(los grandes no entienden a los pajaritos).

No nos olvidemos cuando seamos grandes
 que un beso es un modo de quedarse en alguien,
que siempre es horario para abrazarse,
que el amor es todo,
que ternura es madre,
que hay que estar temprano
 cuando se hace tarde.

Cuando seamos grandes no nos olvidemos
de la fantasía, del sol y los juegos,
de los cumpleaños y el circo viajero,
de los payasos tristes y los muñecos buenos,
de la hermosa costumbre de decir:
¡TE QUIERO!

Autor:  Anónimo