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22 de octubre de 2016

La vez que nos acechó la muerte y, en cambio, enloquecí


Estamos muertos, 
mañana asistiré a nuestro funeral, 
y le voy a escupir a nuestro cadáver, 
porque me hizo creer cosas que no son, 
y lo voy a patear, y me voy a reír de él

Luego, simplemente voy a llorar 
y hacerme mil preguntas y porqués

Después voy a llamar a una amiga 
e invitarla al funeral, 
pero ella no se va a vestir de negro, 
no va a llorar, 
ni nos lanzará flores, 
porque no le importa

Tampoco van a servir café ni té de manzanilla 
porque no me quedó nada, 
ningún recurso en mi alma 
como para pagar por esos servicios

Al llegar a la casa, o quizá antes, 
voy a buscar todos los recuerdos posibles, 
para sentir tristeza infinita 
y escribir en cualquier sitio "tristeza infinita", 
mientras escucho a Andrés Calamaro 
y sus crímenes perfectos

También voy a querer embriagarme, 
para sentirme en una película 
que alguna vez me gustó, 
pero, si soy sincera,
eso nunca va a pasar 

Lo más seguro es que piense en escribirte 
y ojalá no lo haga, 
para que entonces sólo quede 
esperar tu llamada, 
que obviamente no llegará 
porque los fantasmas no llaman

Después de los después, 
te voy a odiar 
aún y cuando dije 
que no podría odiarte nunca, 
pero es un odio ficticio 
aunque tiene algo de odio, 

y sólo un rato después, 
voy a pasar por nuestra tumba 
para lanzarle flores

Flores y flores y flores y más flores, 
mientras paso pena con toda la existencia
Hasta que algún día pase

O lo ignore

24 de julio de 2015

¡Adiós, Van Gogh!





















De seguro ya moriste
Ya no estás aquí,
tanto como hubiese querido
en los tiempos en que era yo quien moría,
en los tiempos en los que tú
me matabas

De seguro ya moriste y no lo sé
Aún y cuando paso atenta,
esperando encontrarte
en la Av. Bolívar
o en el malogrado centro de
esta ciudad perdida

Perdida como sé que siempre
lo has estado
Perdida como nosotros,
en todos los puntos de
nuestra estúpida historia
Perdida, tan perdida como tu rastro,
como tu vida
como tu muerte.

14 de marzo de 2015

Persiana dorada

Hoy voy a dejar que me enjuicien los dedos de persianas
con vista penosa a un par de sombras
que quedaron a la izquierda de todo

Voy a caminar hacia la jaula de oro 
porque no querrías que fuera de otra forma
Una jaula de oro siempre abierta
Una jaula de oro que huele a mar de madrugada

Ya lo sabemos
Si yo dejé caer el puente
y salí corriendo mirando atrás
con el cabello disimulando el rostro desfigurado,
por lo que había dejado
por lo que había cantado

Y lo que había bailado
hoy lo mancho
y lo cubro y le digo adiós
y me callo

Porque pensaron que había ganado
al mirarme con el trofeo en  manos
cuando yo sabía que lo había perdido todo

Y hoy no lo entiendes,
ni los rezos obsoletos
tampoco los misterios
de cuando supe que nunca iba a funcionar 
la alquimia de los versos