Mostrando entradas con la etiqueta melancolía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta melancolía. Mostrar todas las entradas

22 de octubre de 2016

La vez que nos acechó la muerte y, en cambio, enloquecí


Estamos muertos, 
mañana asistiré a nuestro funeral, 
y le voy a escupir a nuestro cadáver, 
porque me hizo creer cosas que no son, 
y lo voy a patear, y me voy a reír de él

Luego, simplemente voy a llorar 
y hacerme mil preguntas y porqués

Después voy a llamar a una amiga 
e invitarla al funeral, 
pero ella no se va a vestir de negro, 
no va a llorar, 
ni nos lanzará flores, 
porque no le importa

Tampoco van a servir café ni té de manzanilla 
porque no me quedó nada, 
ningún recurso en mi alma 
como para pagar por esos servicios

Al llegar a la casa, o quizá antes, 
voy a buscar todos los recuerdos posibles, 
para sentir tristeza infinita 
y escribir en cualquier sitio "tristeza infinita", 
mientras escucho a Andrés Calamaro 
y sus crímenes perfectos

También voy a querer embriagarme, 
para sentirme en una película 
que alguna vez me gustó, 
pero, si soy sincera,
eso nunca va a pasar 

Lo más seguro es que piense en escribirte 
y ojalá no lo haga, 
para que entonces sólo quede 
esperar tu llamada, 
que obviamente no llegará 
porque los fantasmas no llaman

Después de los después, 
te voy a odiar 
aún y cuando dije 
que no podría odiarte nunca, 
pero es un odio ficticio 
aunque tiene algo de odio, 

y sólo un rato después, 
voy a pasar por nuestra tumba 
para lanzarle flores

Flores y flores y flores y más flores, 
mientras paso pena con toda la existencia
Hasta que algún día pase

O lo ignore

6 de noviembre de 2012

Folie à plusieurs

"Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo refrenaban,
tu hermosura y mi dicha al contemplar
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
esas... ¡No volverán!"
Gustavo Adolfo Bécquer

El día está soleado, pero me parece que está lloviendo.. No, en realidad está muy soleado; las hojas de los árboles y las plantas brillan en las distintas tonalidades del verde infinito, y el cielo está azul, profundamente azul y tan resplandeciente que sientes que tu mirada nada en él; y las nubes blancas llenas de luz y perfectamente definidas, la brisa fluye aunque hay un ligero calor que se soporta incluso teniendo un sweater..

Todo brilla intensamente, pero (y siempre hay un pero) mis ojos no brillan lo suficiente, algo aparte de la sangre y oxígeno fluye por mis venas, es como si mi torrente sanguíneo hubiera sido modificado por mi estado de ánimo. Sin embargo, me permiten ver el día tan maravilloso, claro que yo no me siento tan maravillosa... Siento un vacío, como el espacio infinito que se sigue expandiendo a cada minuto y nadie ha podido explorarlo.

Da nostalgia recordar aquellas sonrisas, y en algún punto de la historia sentí que el tiempo transcurría tan lentamente que llegué a pensar que 30 minutos eran 3 horas, pero no era así... Tanto acertó Einstein en eso de la relatividad del tiempo... Tanto pienso y tanto hablan las cosas del pasado en este día soleado y hermoso: la gente que pasa, sus gestos y colores, sus franelas con el rostro de Dalí, o con un estampado de The Beatles, los bebederos y el verde infinito de las hojas. Todo parece llevar por nombre los recuerdos.

El día está realmente hermoso, que lástima que no pueda disfrutarlo como se debe, y aún no sé qué será de los días como estos, en los que no pasaremos juntos, y ni cómo convivir con el vacío y soportar la lucha entre intentar despejar mi mente y ver cada cosa y detalle que reviven el pasado.