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21 de enero de 2015

Vals apocalíptico

Cuántas veces debe disculparse un alma
por sus actos

Que me perdone el mundo si caigo
sobre la mejor cosecha.
Que me perdonen
mis propias manos
las verdades enjauladas
los engaños
lo innecesario
el abismo de mi sombra

Que me perdones tú
y aquel ticket evitable
y me perdonen mis pies
que caminan y se lanzan
y también saltan
lejos del sueño filarmónico
al borde de labios y soles

Que me perdonen las pausas
las comas, los puntos
tus comillas, los silencios.
Las interpretaciones apresuradas
la apocatástasis tardía

Que me perdone yo misma.
El adiós al mismo sol
que derritió sus labios
las mentiras enjauladas
la honestidad
lo necesario
el abismo de tu sombra

Y que me perdone tu mundo
y el mío
y la cosecha que se pierde
intacta en la atmósfera
de un suspiro contenido. 

9 de octubre de 2010

Muchas veces nos sentimos tan invisibles.


A veces voy por la calle como si fuera invisible, creo que ya se lo que siente el aire; camino y no encuentro ninguna mirada posada sobre mi, ningún suspiro y ninguna palabra. Es como si hubiera desaparecido de la fáz de la tierra, quizás hay días en que me convierto en una especie de microbio.

¿Soy aire, me convierto en aire, o el aire se apodera de mi?, creo que me hago esa pregunta de vez en cuando. Hay veces en que me siento desaparecida totalmente, me pisan, me empujan, no piden disculpas.. Definitivamente son sintomas de que me vuelvo invisible, ¿o será que el ego humano hace que me sienta asi?, no lo sé..

Muchas veces nos sentimos tan invisibles; y muchas veces hacen que nos sintamos invisibles. El simple hecho de ser ignorados, cuando no nos escuchan, cuando hacemos miles de señas y ni nos paran pelotas, pasamos totalmente desapercibidos.

Suele suceder que cuando estamos enamorado o pendientes de alguien, hacemos hasta lo posible porque esa persona nos haga caso o nos pare, hacemos señas, gritamos, lanzamos objetos a todos los lados, silvamos, golpeamos la puerta, nos reimos a carcajadas con nosotros mismos, y casi que compramos un microfono y cantamos y hablamos como unos loro.. Pero NADA. Ese es uno de los momentos en que nos volvemos totalmente invisibles y es como si no existieramos.

Qué pasara si uno de esos días en que nadie te para, y no existes para el mundo entras en una panadería y como absolutamente nadie te escucha, no te atienden y ni te ven, comienzas a gritar "POR FAVOR ALGUIEN ME PUEDE ATENDER" , "QUIERO UN PAN/ UN DULCE/ UN JUGO/", "SEÑOR DISCULPEE...", y al lado hay un cartel que dice "se agradece su silencio, gracias".. Alli si se dan cuenta de que existes, allí si van y te llaman la atención ¿o no?. Creo que hay veces en las que tenemos que gritar hasta no dejar para que nos escuchen, para que nos pongan atención. Seguramente eso sucede porque comemos algo que hace que nos tranformemos en un gas, quién sabe.

O será que en esos momentos somos tan esenciales, porque hay un dicho que dice "Lo esencial es invisible a los ojos".